Paraísos de turismo de masa – Transformando culturas locales

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Un comentario a los eventos que ocurrieron en Portugal, España e Italia

Muchas economías de Europa del Sur están impulsados por un turismo de masa procedentes del extranjero, como nos muestran los ejemplos de España, Portugal e Italia. Sin embargo, lo que parece ser una gran posibilidad de lograr un boom económico, afecta a los estilos de vida de la población local de una manera negativa.

Cuando abrí el periódico esta mañana, leí que, gracias al turismo, la economía española está ascendiendo de nuevo. Un PIB más alto, más trabajo… ¡Buenas noticias!, pensé. Pero luego recordé que hace unas semanas dos barrios en Barcelona, Barceloneta y Sagrada Familia, se manifestaron contra los turistas que saltan todas las vallas, emborrachándose, no permitiendo el descanso nocturno de los vecinos y andando semidesnudos por la calle.

Desgraciadamente, Barcelona no es un caso aislado. El centro de Roma, por ejemplo, está perdiendo sus habitantes a favor de la periferia por las rentas que están subiendo a causa del turismo. Además los barrios se sienten forzados de satisfacer las demandas turísticas, ofreciéndoles lo que los visitantes requieren y necesitan. Eso significa que los bancos, los correos, los zapateros, los torneros y los artesanos tienen que hacer lugar a restaurantes económicos porque un turista no necesitan más que un almuerzo caliente y barato.

Por eso empecé a preocuparme cuando me enteré que en Gangi, Sicilia, casas viejas están prácticamente regaladas (hay un precio simbólico de un euro) a turistas que aceptaron a renovarlas para poderse construir su pequeño refugio vacacional. Pues claro, ahora mismo los locales en Gangi están contentos ya que el pueblito parece estar más dinámico otra vez, pero tarde o temprano la fisonomía de la ciudad va a cambiar a favor de lo que necesitan los turistas.

Irónicamente eso, al mismo tiempo, afecta la calidad del turismo ya que al menos algunos turistas buscan “lo tradicional y típico” de los lugares que visitan. Lo siguiente es que los turistas explorarán un ambiente menos desnaturalizado, terminando en un lugar “virgen” y al fin y al cabo alterándolo de la misma manera que le está pasando a Roma o Barcelona ahora.

En el sur de Tenerife podemos ver claramente el resultado de un semejante desarrollo. En vez de playas intactas o pueblos de pescadores encontramos hoteles enormes y restaurantes alemanes. No obstante, no le importa a los políticos en Tenerife. En su lugar, pretenden atraer más “dinero extranjero” ofreciendo la nacionalidad española a personas que al menos gastan medio millón de Euros en inmobiliarias.

Portugal aplica una estrategia parecida persiguiendo convertirse en un “paraíso para jubilados”. Ofreciendo exención de impuestos durante los primeros diez años, intenta atraer extranjeros que gastan su dinero en inmobiliarias, viajes domésticos y otros servicios.

En mi opinión los tres países se malvenden. Los países del sur de Europa ofrecen un sinfín de grandes recursos naturales y culturales. Pensando como un turista, vemos las playas bonitas, días soleados, el vasto océano, sangría, tapas y flamenco. Pero si cambiamos la perspectiva a una científica, vemos: una biodiversidad amplia, una abundancia de especies endémicas inexploradas en el mar y en la tierra, un cielo nocturno sin contaminación lumínica y posibilidades desconocidas de producción de energía. Además gracias a Erasmus y becas europeas los jóvenes están muy bien formados. Entonces, ¿porqué apostáis todo a la carta de turismo masivo? Combinando el conocimiento existente y los recursos disponibles, es posible acelerar la economía de otros sectores económicos más que únicamente de la industria turística.

En vez de intentar de hacer dinero rápido, exijo la autoestima de Portugal, España e Italia: Enfocad industrias guiadas al futuro como el sector tecnología de la información o producción de energía sostenible. Enfóquense en su propia gente ya que, por el momento, muchos jóvenes educados están obligados a emigrar para encontrar trabajo. Para decirlo de una manera más simple: ¡utilicen sus recursos naturales y humanos de una manera más sostenible!

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